
Las mejores carnes para caldos
Las mejores carnes para caldos, sabor en cada cucharada
Existen cortes ideales para asar, otros perfectos para guisar y algunos pensados para la barbacoa. Sin embargo, cuando el objetivo es obtener un sabor profundo y concentrado en un líquido, la elección cambia: necesitamos las mejores carnes para caldos.
A diferencia de los guisos, donde buscamos que la carne conserve su textura tierna y jugosa, en los caldos de carne lo importante es extraer al máximo el sabor, el aroma y el cuerpo. Esto se consigue gracias a la combinación de pulpa, huesos y tejidos conjuntivos, que liberan gelatina y matices durante una cocción lenta y prolongada.
El resultado es un caldo sabroso, equilibrado y lleno de matices, ideal como base para sopas, arroces, salsas o guisos tradicionales.
Cortes de carne ideales para un buen caldo
Las mejores carnes para caldo son aquellas que combinan hueso y algo de carne. Entre las más recomendadas se encuentran:
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Morcillo de ternera o jarrete: procede de las patas del animal y se corta transversalmente. Es una carne magra, melosa y muy rica en colágeno, perfecta para caldos con cuerpo.
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Osobuco: similar al morcillo, puede ser de vaca, buey o cordero. Su hueso central aporta gelatina y un sabor intenso.
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Rodilla de ternera: otro corte de las patas muy apreciado para caldos tradicionales.
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Huesos de caña: el tuétano aporta untuosidad y profundidad al caldo.
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Huesos de jamón: ideales para enriquecer el sabor de caldos y sopas, especialmente en recetas clásicas.
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Espinazo de cerdo: va del cuello al rabo y aporta un sabor potente y muy característico.
La combinación de varios de estos cortes suele ser la clave para lograr un caldo equilibrado y lleno de matices.
Pasos clave para preparar un caldo de carne exquisito
Para sacar el máximo partido a estas carnes, conviene seguir algunos pasos básicos:
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Limpia las piezas en agua fría para eliminar restos de sangre o pequeñas astillas de hueso.
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Tuesta los huesos en el horno si buscas un caldo más oscuro y con mayor intensidad de sabor.
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Usa aproximadamente dos litros de agua fría por cada kilo de carne, para que los jugos se extraigan poco a poco.
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Cuando empiece a hervir, baja el fuego y deja cocer suavemente durante unas 2 horas.
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Añade las verduras (cebolla, zanahoria, puerro…), preferiblemente también tostadas, y cocina al menos 40 minutos más.
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Cuela el caldo y déjalo enfriar para retirar fácilmente la grasa de la superficie.
La importancia de la calidad de la carne
Para obtener un caldo realmente sabroso, es fundamental partir de cortes de carne de primera calidad.
En Grup Alimentari Disteco trabajamos con productores de cercanía, garantizando frescura, trazabilidad y la mejor selección de carnes para todo tipo de preparaciones, incluidos los caldos tradicionales.
Elegir bien la materia prima es el primer paso para conseguir caldos de carne con sabor auténtico, llenos de tradición y calidad.
