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Preparar una tabla de quesos

14 Abr, 2026 | Últimas noticias

Parece sencillo, pero hay varios factores que han de tomarse en consideración para preparar una tabla de quesos, desde el tipo de producto hasta las temperaturas, el corte y los acompañamientos para cada momento.
Cómo preparar una tabla de quesos perfecta

 

Preparar una tabla de quesos paso a paso

Preparar una tabla de quesos puede parecer sencillo, pero requiere atención a múltiples detalles: desde la selección del producto hasta la temperatura, el corte y los acompañamientos adecuados para lograr una experiencia gastronómica completa.

Ya sea para un aperitivo, una celebración o como inicio de una comida especial, una tabla de quesos es siempre una opción elegante, versátil y deliciosa.

Para que el resultado sea un verdadero éxito, es importante cuidar cada aspecto: la elección de los quesos, su presentación, el orden de degustación y los acompañamientos. Con unos sencillos consejos, podrás preparar una tabla de quesos como un auténtico experto.

La clave está en el equilibrio, la variedad y el cuidado en la presentación.

Antes incluso de adquirir los productos, conviene tener en cuenta los siguientes puntos fundamentales:

Soporte (plato, pizarra o madera): la base de la tabla debe ser resistente a los cortes y no absorber olores. Las tablas de madera tratada o las pizarras son opciones ideales, ya que aportan un toque natural y elegante.

Selección de quesos: una buena tabla debe incluir entre 5 y 8 variedades diferentes. Es recomendable combinar quesos de distintos tipos de leche (vaca, oveja, cabra), grados de curación (frescos, semicurados, curados) y texturas (blandos, cremosos, duros). También es interesante incorporar quesos de diferentes orígenes para enriquecer la experiencia.

Temperatura: los quesos deben servirse a temperatura ambiente para apreciar plenamente su sabor y aroma. Sácalos de la nevera entre 20 y 30 minutos antes de servir.

El corte del queso: cada tipo de queso tiene su forma ideal de corte, lo que permite respetar su estructura y facilitar su degustación.

Quesos cilíndricos grandes (como Gouda): se cortan en cuñas y luego en porciones más pequeñas.
Quesos cilíndricos medianos (como Manchego): en cuñas y posteriormente en láminas triangulares.
Quesos cilíndricos pequeños (como rulos de cabra): en rodajas.
Quesos cónicos (como Tetilla): en rodajas desde la base, divididas en triángulos.
Quesos rectangulares (como Cheddar): en lonchas o bastones.
Quesos blandos (como Brie o Camembert): en porciones triangulares.
Quesos azules (como Roquefort): en tacos o cortes en bisel.
Quesos muy curados (como Parmesano): en lascas o trozos irregulares.

Acompañamientos: completa la tabla con elementos que potencien el sabor de los quesos: pan artesanal, picos, frutos secos, uvas, mermeladas, miel o membrillo. También puedes añadir embutidos suaves si buscas una propuesta más completa.

Orden de degustación: se recomienda empezar por los quesos más suaves y terminar con los más intensos o curados, para no saturar el paladar desde el inicio.

Desde Grup Alimentari Disteco os animamos a poner en práctica estos consejos y sorprender a vuestros invitados en vuestro próximo encuentro.